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ALBISTEAK //

Artículo sobre los efectos del aislamiento del 'Covid- 19' enviado desde china por Zigor Aldama, miembro de la Asociacion y el Colegio Vasco de Periodistas


El pasado 23 de febrero, China tomo una decisión tan drástica como inédita: por primera vez en la historia, decidió poner en cuarentena una ciudad de 11 millones de habitantes. Y, en los días siguientes, a Wuhan se le fueron sumando otras localidades de la provincia de Hube, epicentro de la epidemia del coronavirus. Finalmente, más de 60 millones de personas fueron recluidas en sus casas, y la mayoría solo podían salir con una razón justificada.

A juzgar por algunos carteles aparecidos en localidades en cuarentena, las autoridades creen que estas pueden ser las condiciones ideales para fomentar un 'baby boom': 'Tener un segundo hijo también ayuda al país', reza uno de los que más atención han recibido en las redes sociales. Ante el paulatino envejecimiento de la población, el gigante asiático relajo hace un lustro la política de natalidad y, desde entonces, permite que todas las parejas tengan dos descendientes. Pero la medida ha llegado tarde, porque las nuevas generaciones no parecen interesadas en traer vidas al mundo y China marco el año pasado un preocupante mínimo en el número de nacimientos.


Como suele suceder por todo el mundo tras el periodo vacacional, muchas parejas han descubierto que no se soportan y las oficinas del registro civil que han vuelto a abrir sus puertas se han visto desbordadas por las solicitudes de divorcio. Según el diario 'Global Times' en la capital de la provincia, la avalancha de peticiones de divorcio han sido tal que, debido a la epidemia, muchas parejas se han visto encerradas durante más de un mes y eso ha facilitado la aparición de conflictos.

Otro es el caso de una joven y su marido. Había acordado con su marido que pasarían el menor tiempo  posible con sus padres, pero no pudieron marcharse y acabaron encerrados todos juntos. Aguantó hasta que su madre tiró a la basura al hámster que compro un año antes. Lo justificó diciendo que no era bueno para la salud, 'que tiene muchas bacterias, y mi marido no hizo nada al respecto'. Esa misma noche le pidió el divorcio.


Las reacciones al encierro son diversas. La presión a la que la población está sometida durante una cuarentena trasciende las anécdotas puntuales. La revista 'The Lancer' incluso ha publicado un informe en el que se detalla como la mayoría sufre consecuencias psicológicas adversas, que van desde el estrés hasta la ira. Entre otras, las causas que las provocan son el propio encierro, el miedo a la infección, la falta de información o la pérdida de ingresos.


Montxo Urraburu