EUSKAL KAZETARIEN ELKARTEA - KAZETARIEN EUSKAL ELKARGOA

ALBISTEAK //

El COVID-19 y el desecorche del txakoli


Por segundo año consecutivo Bakio no podrá celebrar su gran fiesta del txakoli .El coronavirus vuelve a romper con la tradición y la ilusión de los bakiotarras  y seguidores de esta tradición. El Ayuntamiento tiene previsto recurrir a las nuevas tecnologías para ofrecer en directo el descorche de la botella y la cata oficial de la nueva añada. El acto presencial estará reservado a medio centenar de personas, entre productores, agentes locales y miembros de de distintas agrupaciones locales.

Teniendo en cuenta las limitaciones de aforo del museo del txakoli, las personas interesadas 'tendrán que inscribirse antes en una lista para sorteo'.

Dicho lo anterior me vais a permitir retrotraerme en el tiempo para recordar una de tantas lecciones magistrales -en esta ocasión sobre los txakolines- que me dio uno de los'Tximbos' bilbaíno más recordado y querido , K-Toño 'padre'


AQUELLOS TXAKOLINES

El esplendor de los 'txakolines' de temporada, era en la primavera y coincidiendo con el final de la Semana Santa. Los 'espiches' se llevaban por riguroso turno y los bilbaínos llevaban este calendario de memoria y precisión matemática. Era por esta  época cuando en esos caminos y estradas aparecía, clavado en un árbol o en un poste 'el branque', indicando la dirección del txakoli que ya había realizado el espiche. El branque era una rama verde de laurel, y que serbia para indicar la ruta que había de seguirse para llegar a la degustación. Cuando los txakolineros 'se  soplaban' todo el txakoli, que duraba pocos días, ya que las cosechas eran cortas y el branque desaparecía de la fachada del caserío, como señal de que allí no había ya nada que soplar. El branque del camino se quedaba en el mismo lugar durante todo el año, seco ya, recordando que por allí había txakoli, pero cuando el estuviese verde. Curiosa señal de tráfico que dice mucho del ingenio de los hombres de nuestra tierra.

'La carta' de los txakolines de temporada, era más corta que la de los txakolines del año y puede decirse que 'el menú' clásico estaba compuesto por ensalada, bacalao al pil pil y arroz con leche. Los txakolines de parte de Begoña se llevaban la palma en la calidad del bacalao. Los aldeanos de Begoña tenían una rara habilidad para la selección al tacto de las bacaladas que entonces llegaban al muelle de Bilbao 'a granel' y que ellos se encargaban de agrupar por calidades para luego enfardar y distribuir por los mercados. Lo hacían con pasmosa rapidez. Terminada la diaria faena corrían para el caserío con alguna de las mejores piezas que pasaban por sus manos; es por esto por lo que los txakolines begoñeses 'cortaban el bacalao' mejor que en cualquier otro lugar. Por esto fue celebre Gervasio Bilbao ' Patillas', encargado clasificador de los bilbainisimos almacenes de Basterra.

El ambiente de los txakolines siempre era familiar, entonces todos se conocían. Se jugaban partidas de rana, tute, mus y en los que había juego de bolos se reñían verdaderas batallas balísticas. Se pasaban bien todo el día, o solamente la tarde. Luego, regresaban a casa, llenos de felicidad, con una verde rama en la mano y una 'bilbainada' en los labios.

Y para finalizar, no quiero desaprovechar la ocasión, una vez más, de  nombrar a un hostelero de proyección internacional, de gran carácter, lagrima fácil y de recuerdo permanente . Fue en 1.969 cuando Bizkaia se quedo´ sin Txakoli porque Currito  se lo llevo a la Feria del Campo de Madrid. Era cuando aquí el txakoli no tenía valor y tampoco había un consumo que permitiese al productor vivir de eso. Todo el txakoli que se degustó en la Feria del Campo procedía de Bakio y de José Mari. Pero no solo fue el txakoli lo que Currito se preocupo en promocionar. Las sardinas, el queso de idiazábal, los pimientos y las alubias de Gernika, nuestros pescados y una larga lista de platos con denominación de origen de Santurce y Bizkaia. Tampoco podemos olvidar su presencia en la Expo de Sevilla ni en la larga lista de países que conocieron la gastronomía del País Vasco así como la personalidad de Currito y su buen hacer.Estoy seguro que, de seguir vivo,  también Currito hubiese estado en Bakio ese día.

Currito y su txapela. Nunca faltaba al sepelio de un amigo y, antes de que le diesen tierra, su txapela era lanzada encima del féretro.
                                                           


Montxo Urraburu