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ALBISTEAK //

Limitar


El Excelentísimo Pablo Iglesias, Vicepresidente Segundo y Ministro de Recursos Sociales, marcaba ? hasta hace poco - una línea entre lo responsable y lo irresponsable, lo correcto y lo incorrecto, referido al ejercicio del periodismo de estos días y sus 'problemas' - lo que podríamos interpretar como 'sus problemas' ya que los nuestros los conocemos desde hace tiempo -.

Lo que el periodismo requiere es libertad y pluralidad. Sin libertad y pluralidad no hay periodismo y si hueco para la propaganda, el adoctrinamiento y la manipulación. No faltan quienes quieren fijar, en nombre de los ciudadanos, los límites tolerables del periodismo, por supuesto que con la presunción de servir a la verdad. Durante muchos años hemos padecido la intrusión de los gobiernos en los medios, con una larga lista de procedimientos.

Ahora el problema se nos ofrece con variantes, algunas ya conocidas, como competencias cedidas de los gobiernos para gestionar las licencias de las cadenas de radio y con la pretensión de que sean independientes, competentes e imparciales. Pero antes de que esa independencia este acreditada y de que esos reguladores demuestren competencia profesional y acumulen prestigio, les dotan de facultades fiscalizadoras con tufo de intento de amedrentar a los medios y a los periodistas, con ruido de expedientes, sanciones, y hasta revocación o no renovación de licencias. Los limites al ejercicio del periodismo los marca la ley y la jurisprudencia. No es nuevo escuchar que esto no puede seguir así, que los periodistas no tienen derecho a todo, que es intolerable que se escriban o digan? En España tenemos suficientes leyes como para que ciudadanos e instituciones se defiendan de posibles abusos de la libertad de expresión.

La Constitución marca el juego, el Código Penal y otras leyes, como la del honor, son modernas y actualizadas y para no alargarnos el árbitro es el juez. Sin embargo no hay días que pasen sin que a alguien se le ocurran medidas restrictivas de la libertad de expresión que tienen como objeto callar las voces que no les gustan. Algunos presuntos demócratas asumen sin reserva que a la Administración corresponde la facultad de determinar lo que es o no tolerable.

Nunca hemos dicho que los periodistas deben estar exentos de críticas. Pero no a la amenaza del poder para tomar represalias contra lo que no le gusta. ¿Se habrán leído la Constitución estos políticos y funcionarios, tan dados al abuso y al desprecio de libertades y garantías. ¿Es esa la superioridad moral? Así que constatamos amenazas serias al ejercicio de la profesión. A la precariedad laboral, primer problema para los periodistas, se une ahora el otorgamiento de facultades administrativas para regular la libertad de expresión, siempre con la escusa de contribuir al bien común, a la decencia y a la verdad. La amenaza parece ser a los periodistas pero en realidad tiene a los ciudadanos como víctimas.

Ex- Excelentísimo Señor Pablo Iglesias: Nos llevaría mucho tiempo el enumerar los delitos cometidos en los últimos años por miembros de los distintos gobiernos y el historial de los mismos. También tendríamos que sumar los que, actualmente, están en lista de espera para ser investigados y si procede, juzgados. Usted los conoce y los militantes de su partido, también. A usted le dejo que confeccione, si lo desea, la lista de periodistas que fueron investigados y procesados en los últimos años. Yo le puedo ayudar. Con lo tranquilo que vivía usted en Vallecas.



Montxo Urraburu