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ALBISTEAK //

La Real, campeona de Copa... y el fútbol se convirtió en lección de vida


La Real y el Athletic en la final de Copa, atrasada un año por culpa de la pandemia, nos dieron una lección de vida, supieron jugar, entregarse, enfrentarse y saber ganar y saber perder. Por eso va por delante las palabras de un intelectual checo, Milán Kundera: 'El fútbol permite sacar a relucir la faceta lúdica del ser humano y a él se juega, en muchas ocasiones, más con la cabeza que con los pies' // O la frase del filósofo francés Edgar Morin: 'No veo el fútbol como una forma de alienación moderna, lo siento más bien como una poesía colectiva, una aportación cultural y humana'.  

 
Hace un par de días, la Real Sociedad ganaba la final de Copa del Rey, de la temporada 2019-20, retrasada por culpa de la pandemia del covid'19. Con toda seguridad, fue la Copa más alargada y una de las más especiales porque se enfrentaban los dos más grandes del fútbol vasco y lo hicieron sin público, un público en ambos equipos único por su pasión e incluso su colorido de símbolos o banderas (ikurriñas), y de sus cánticos de ánimo y sentimientos compartidos. Un público que, salvo la excepción de un grupo de jóvenes en Bilbao que ocasionaron graves incidentes la víspera del partido, se portó cumpliendo las durísimas normas de seguridad y compañerismo vital, nunca mejor dicho.

 

Esta final de Copa fue muy distinta a todas las 115 anteriores (desde 1903, con dos años que no se celebró: 1937 y 1938, por la Guerra Civil) y el comportamiento posterior de ambos equipos en esta que corresponde al 2020, ha sido también única, con lágrimas de uno y otro lado, el del equipo ganador y el del perdedor, un perdedor que supo hacerlo incluso aplaudiendo el mérito y logro de su rival histórico. Hubo abrazos, de los ganadores, con muestras de sentimiento de felicidad y de gracias, muchas gracias; y las hubo de dolor, sentimiento y deseos de recuperación de los perdedores. El Athletic evidenció en el pitido final una gran consternación: perdió por una sola jugada y lo hizo con lo que nos enseñó el bueno de San Pablo, el 'don de las lágrimas', para el que no está preparado todo el mundo.


1-0 con gol de penalti y un juego controlado por ambos equipos

Y todo ocurrió tras un gol de penalti de Mikel Oyarzabal, eibarrés de 24 años, que, en el minuto 63, bastó al equipo guipuzcoano para proclamarse '¡txapeldun!' y levantar al cielo de Sevilla el trofeo que 34 años después regresa a las vitrinas de la Real Sociedad, y lo hace entre cánticos (y toque de trompeta) del himno Txuri-Urdin, aquel que fue compuesto y escrito en euskera en 1970 por Ricardo Sabadie, que falleció en el 2009, precisamente al cumplirse los cien años de la fundación del club guipuzcoano.

Las palabras de Oyarzabal estuvieron repletas de lágrimas y de agradecimientos. Unas lágrimas de alegría, pero también de dolor por recordar a aquellos aficionados que han fallecido en este año y pico de pandemia. Al preguntarle el entrevistador que citara nombres, Mikel no encontraba ni nombres ni palabras porque la emoción se lo impedía, y a pesar de que en el espectador de la televisión que presenciaba la entrevista estaba todavía la frialdad con que lanzó el penalti que valió el título de Copa, y más cuando acertó a señalar que, en el entrenamiento de la víspera del partido, de tres penaltis falló dos. Dos días más tarde, en otra declaración personal en la radio, manifestó que al final del encuentro recordó especialmente a un amigo que perdió la vida en un accidente y a su abuelo, que 'con toda seguridad ha celebrado el triunfo en el más allá' (...)

El partido, en el que hubo una durísima tormenta de agua, no fue bueno y no lo fue precisamente por lo mucho que se jugaban ambos equipos, y porque por eso se ocuparon más de defender que de atacar, temerosos de lo que ocurrió: que bastaba un gol para llevarse el partido y el campeonato...

La Real históricamente ha sido campeón de Liga en dos ocasiones (temporadas 1980-81 y 1981-82), tres en la Copa (1909, temporada 1986-87 y la 2019-20) y una en la Supercopa, la primera que se celebró: 1982-83. En cuanto a subcampeonatos de Liga fue en tres ocasiones (la más reciente en la temporada 2002-03) y finalista de Copa en otras cinco. Hubo años en que la rivalidad con el Athletic fue muy grande, sobre todo entre los años 1910 y 1918, y en aquellos que uno recuerda de un José Ángel Iribar y Arconada (años 70) en las porterías y López Ufarte y Chechu Rojo en el extremo izquierda, con el 11 a la espalda.

En esta final de Copa de hace unos días, en el estadio de La Cartuja de Sevilla, el Athletic lo intentó hasta el final, pero el pase perfecto de Mikel Merino (declarado el mejor jugador del partido) sobre Portu, obligó a que Íñigo Martínez cometiera el penalti y le condenó al Athletic a perder la primera de las dos finales de Copa que tiene, puesto que dentro de poco más de diez días, el 17 de este mes de abril, jugarán otra final, la de esta temporada, repitiendo en el estadio de La Cartuja en Sevilla, y lo hará frente un Barça muy recuperado... ¡Ah y mañana, o sea, tres días después de esa primera final de Copa, se enfrentará de nuevo a la Real en partido de Liga, y lo hará en Donostia!

Ejemplar comportamiento de los jugadores y técnicos del Athletic

Una vez concluido el partido se sucedieron los hechos más afectivos y las declaraciones más emotivas de jugadores, técnicos y seguidores especiales: Arconada y López Ufarte entre ellos. Destacamos por su ejemplaridad las del grupo del Athletic, desde su capitán, Muniain, que aplaudió la entrega de la copa al equipo rival, o las lágrimas incontenibles de Villalibre, o las declaraciones del veterano y extraordinaria persona que siempre ha sido De Marcos, que dijo: '¡Hay que levantar la cabeza y dar la vuelta a este duro palo, y creer en la nueva final de Copa (la de esta temporada 2020-21) que tenemos en 15 días! ¡Hay que creer y trabajar para lograrlo!'.
 

Lágrimas de Muniain y alegría de Imanol, entrenador y aficionado.


Pero también el entrenador Marcelino García Toral estuvo muy afortunado en la rueda de prensa y quiso agradecer el trabajo y la actitud de sus jugadores: 'No estoy decepcionado. Estaba orgulloso de mis jugadores antes del partido y lo estoy ahora. Pero eso sí, estoy triste porque no fuimos nosotros mismos (...) Y felicito a la Real porque ha sabido jugar mejor y ha sabido ganarnos'.

Por el grupo blanquiazul, aparte de las declaraciones de Ibarzabal y de otros jugadores, sorprendió la actitud del antiguo lateral derecho en dos equipos reales: la Real y el Villareal, en la década de los 90. Se trata del actual entrenador Imanol Alguacil, oriotarra de 50 años, tan sencillo y tan natural que, dedicado plenamente a su trabajo, goza de plena felicidad en su interior. Por todo eso, después del partido, apareció enfundado en la camiseta de la Real como un aficionado más, cualquiera de esos que no pudieron estar donde querían haber estado en aquella noche de la final. Y es que muchas veces se ha destacado que este entrenador, lo primero de todo es un aficionado del club, un privilegiado aficionado que ha llevado a la gloria al equipo. Un dato que lo define: en su casa, donde vive con su mujer y dos hijos jóvenes, está el menor tiempo posible para evitar cualquier contagio por el covid´19, y está con mascarilla. Sale a primera hora de la mañana para el club y regresa a última de la tarde. Incluso come fuera del hogar...  

Arconada y López Ufarte, el 1 y el 11 de aquella Real única

El triunfo del equipo donostiarra me obligó este pasado sábado a recordar a dos genios históricos del equipo blanquiazul, dos genios que estuvieron presentes como espectadores entre los pocos permitidos en el estadio sevillano: un 1 y un 11: Arconada y López Ufarte. Los recordé en otros tiempos en los que presencié números partidos durante mi época de cronista y/o articulista de fútbol.

De Arconada y López Ufarte nunca olvidaré el estreno en la temporada 75-76, partido del torneo del club de Donostia y que en aquella ocasión ganó el Athletic 3-1. Ni cuando presencié numerosos partidos en Atocha, un estadio con 'vetustas' gradas, con sus fondos sin asientos, abarrotado siempre hasta los topes, donde los espectadores estaban muy cerca del terreno de juego y la participación del público era de muchos 'golpes' de chapa y aliento, un aliento que sentían los jugadores en sus nucas. En aquellos tiempos, Atocha era la verdadera esencia del fútbol, fútbol en estado puro, fútbol de verdad y que fue la 'casa' de la Real durante 80 años: desde el 4 de octubre de 1913, inaugurado precisamente con partido frente al Athletic.

Y participé también desde la responsabilidad de comunicación del departamento de Cultura del Gobierno Vasco, departamento con Joseba Arregi de consejero, que contribuyó para la creación del nuevo, actual y extraordinario estadio municipal de Anoeta (el 'Reale Arena'), cuando se separó demasiado al público del césped pensando también en la enorme afición que existía en Guipuzcoa por el atletismo. Hoy día, el estadio ya está reformado y es uno de los más bellos de Europa.

Volviendo a los genios realistas, siempre recordaré de Arconada y Ufarte sus lecciones extraordinarias. El portero, porque sabía, cómo no he visto a nadie, controlar los partidos desde su posición, la del que domina todo el campo y controla a su defensa. Él lo hacía con indicaciones e incluso gritos, y salía de su marco sólo cuando era necesario. Más de una vez me hice pasar por fotógrafo instalado detrás de la portería de Arconada para oírle y verle actuar, era todo un genio del fútbol, toda una lección de cómo se debe comportar un 'guardameta'. En cuanto a López Ufarte, era el clásico 11, como hubo tantos en el fútbol vasco, pero además gozaba de diabólicas internadas por su banda y tenía un estilo magistral para centrar y ejecutar los golpes francos y los saques de esquina. Aquella Real estaba siempre escorada hacia la izquierda pero los goles (remates) procedían de la derecha...

Y termino este repaso memorístico dedicado a la final de Copa de hace unos días entresacando una de las frases futboleras que guardo en el recuerdo y que expresa en gran parte lo que ha sido y es el fútbol. Es frase del grandísimo escritor Javier Marías, autor de numerosos artículos y un libro sobre fútbol: 'En el fútbol hay victoria y derrota, hay azar, hay drama, existe lo inesperado y los vuelcos del destino; hay venganza o deseo de revancha, hay tradición, hay generosidad y egoismo, hay nobleza y vileza, hay soberbia y humildad, hay envidia y celos, hay rivalidad, hay lucha, hay sentimiento de humillación y de hundimiento, hay éxtasis momentáneo. ¿Acaso no consiste en todo eso la vida más vehemente, la vida más viva? Y, claro está, hay destreza e inspiración, pero también buena y mala suerte. ¿Qué más se puede pedir?'




José Manuel Alonso