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ALBISTEAK //

1ª Vuelta al Mundo: 500 años de la muerte de Magallanes... y Elcano toma el relevo definitivo (1)


'La I Vuelta al Mundo conseguida por Elcano y 18 de los 239 hombres que la emprendieron en cinco naves, había partido de Sevilla el 10 de agosto de 1519 y solo una de esas naves, la Victoria, regresó al punto de partida el 8 de septiembre de 1522' (Diversos autores) // '... y este camino que hizo esta nao fue la mayor y más nueva cosa que se vio desde que Dios crío el primer hombre' (Antonio de Herrera, historiador, 1601) // 'Magallanes tuvo la idea y fue un propagandista, especialmente de sí mismo. Dosificó la información, manipuló, filtró lo que le convino, calló lo que no interesó, creó y enfrentó bandos y dominó la puesta en escena' (David Varona y Paula Herrero)
    
En la pasada madrugada del 27 de abril (hace seis días) se cumplieron 500 años de la muerte de Fernando de Magallanes sin alcanzar su sueño, ese de las islas de las Especias y la I Vuelta al Mundo, que consiguió el getarense Juan Sebastián Elcano con 17 hombres más a su mando, entre los que había otros tres vascos, vizcaínos, todos con nombre de Juan: Juan de Acurio, bermeano, piloto; Juan de Arratia, bilbaíno, grumete; y Juan de Zubileta, baracaldés, paje. Alcanzaron la meta del éxito el 8 de septiembre de 1522, unos 16 meses y pico después de la muerte del navegante portugués.

Todo empezó -comentaba el escritor austriaco Stefan Zweig (1881-1942)- con la búsqueda de especias, porque, desde los lejanos días en que los romanos aprendieron a gustar de las picantes especias del Oriente, el mundo occidental no pudo ya prescindir de ellas. Durante los primeros años de la Edad Media, los manjares de Europa eran indeciblemente insípidos. Algunas frutas hoy comunes no se conocían; no había tomates, ni maíz; se desconocía el té, el café; incluso en la mesa de los ricos nada había que aliviara la monotonía de los alimentos, como no se consiguieran especias'

Lo que inspiró los viajes de Colón, Bartolomé Diaz, John Cabot y demás grandes exploradores de la época fue, ante todo, resultado del anhelo por hallar nuevas rutas para llegar hasta las islas de las especies. En 1513, Vasco Núñez de Balboa, alcanzó el istmo de Panamá en América Central, un gran océano al que llamó 'mar del Sur'. Este descubrimiento confirmó la tesis del Mundus Novus de Vespucio y desató en Europa las ansias de hallar una nueva ruta marítima hacia las islas de las especies navegando hacia el oeste, pasando a través del nuevo mundo pues, según el Tratado de Tordesillas, España tenía la posesión de las tierras occidentales de América, por lo que necesitaba encontrar una ruta hacia ellas evitando la de cabo de Buena Esperanza, mucho más larga, que además quedaba bajo el dominio de Portugal.

Y mientras la mayoría de los navegantes decían modestamente: 'Confío en abrir una ruta hacia el oeste y hallar un estrecho que me lleve a las añoradas Islas de las Especias', pequeñas y preciadas mercancías que se convirtieron en 'el oro de la época' en mercados europeos. Fernando de Magallanes, militar, explorador y navegante portugués declaraba además y con firmeza: 'Yo sé dónde están esas islas'. Y además presentaba un currículo extraordinario porque había formado parte de distintas expediciones a Oriente, Marruecos y el Norte de África, en las que va madurado su plan.

Magallanes fue el responsable de la mayor parte del viaje

En todas esas expediciones vivió Magallanes, además, tempestades, amotinamientos, masacres, saqueos, batallas en las que queda cojo para siempre, pero nada le impide seguir adelante con su plan.... Y por eso, trató de obtener del rey Manuel de Portugal una Armada para la expedición cuyo objetivo sería investigar esa nueva ruta hacia el Oriente. El rey portugués se negó a apoyar tan arriesgada empresa, por lo que Magallanes ofreció sus servicios a España, en aquella época la gran competidora de Portugal en el campo del comercio y los descubrimientos. Este navegante portugués ha pasado a la historia por ser muy especial, valiente y aventurero, pero sobre todo por ser tenaz y constante..., por no decir cabezota.

Después de distintos fracasos en la presentación del proyecto, incluida la Casa de la Contratación, Magallanes decide darlo a conocer al mismísimo rey Carlos I de España y V de Alemania. Para acercarse a él tuvo que contar con la ayuda de Diego Babosa, amigo y presidente del Concejo de los Reyes en Sevilla. Por fin, Magallanes consigue entrevistarse con el rey en Valladolid y le argumenta una razón de peso: en la división que el Tratado de Tordesillas hizo del mundo, las Islas Molucas deben encontrarse en la parte española y no en la portuguesa. Por tanto, el monopolio de sus famosas especias corresponde al reino de España. Eso le bastó para convencerle y firmar en 1518 un acuerdo poniéndole a su disposición la flota de cinco naves. Otra dificultad fue armar una escuadra de cinco naves y sólo con grandes dificultades fue posible conseguir tripulaciones, ya que era una época en la que muchos creían que 'tras América, se precipitarían por el borde la Tierra' (...)


Para todo ello, fueron los puertos y el personal vasco, los primeros en aportar su sabiduría marítima, con la construcción de barcos y después en la inclusión de 31 navegantes (9 guipuzcoanos y 22 vizcaínos), incluido el nacido en Getaria: Juan Sebastián Elcano, al que se debe el éxito definitivo de la expedición con la vuelta de uno de los cinco barcos, el Victoria, que mandaba con otros 17 hombres, tres de ellos, como ya hemos dicho, también vascos. Curiosamente, antes de que partiera toda la expedición se realizó en el Monasterio de Santa María de la Victoria el juramento de fidelidad, conscientes de las pocas posibilidades que tenían de regresar... De todo ese viaje se tiene constancia al detalle gracias a un joven vástago: Antonio Pigafetta, procedente de una noble familia italiana y que, de aquel viaje único, realizó un diario bastante minucioso pero inexacto, porque se olvidó, entre otras cosas, supongo que voluntariamente, del trabajo y el éxito de Elcano.
 
Según Carlos Rodríguez Braun, 'si el valor de las especias era incuestionable, la azarosa y onerosa expedición cubrió sus costes, con un margen de beneficio, gracias al cargamento de clavo y otros productos naturales que trajo Elcano en la nao Victoria desde las Molucas (Indonesia)' (...) Y vamos a seguir esa expedición iniciada por Magallanes, a través de la 'Guía Didáctica de la Primera Vuelta al Mundo', guía realizada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.


Entre los 239 marineros, 31 eran vascos: de Bizkaia (22) y Gipuzkoa (9)

Fue precisamente Fernando Magallanes el jefe absoluto de las cinco naves que partieron el 10 de agosto de 1519, y, después de la muerte del navegante portugués, concluyó el 8 de setiembre de 1522 al mando de Juan Sebastián Elcano. Entre los 239 hombres en la salida había 22 marineros vizcaínos y 9 guipuzcoanos, y, como declaró el marinero de Getaria, 'fue la primera expedición en recorrer y descubrir toda la redondez de la tierra'. Y lo hizo cuando los medios de navegación eran todavía increíblemente rudimentarios, y la vida a bordo de aquellas primitivas naves carecía de cualquier comodidad o seguridad. Po tanto, se trataba de un viaje a lo desconocido, que no iba a contar con posibilidad alguna de recibir auxilio, y repleto de posibles peligros y cuyo objetivo era alcanzar las islas de las especias, reclamadas por la gastronomía europea...

Por eso, la expedición, promovida por la corona española, estaba formada inicialmente por cinco embarcaciones con 239 hombres (para algunos comentaristas fueron 250) al mando de Fernando de Magallanes, en la nave capitana, la Trinidad; las otras cuatro naves eran: la San Antonio, la Concepción, la Victoria y la Santiago. En el puerto de Sevilla cargaron con todas las provisione para unos dos años, que luego fueron tres y casi cuatro semanas más. En total cargaron 5000 toneladas de provisiones e incluso vacas vivas para que les proporcionaran carne y leche fresca. Además de alimentos, una colección enorme de objetos para hacer trueque con los indígenas, por ejemplo: espejos, tijeras, cuchillos, pañuelos, gorros, cascabeles, anillos, perlas y gemas falsas, etc. Y, ¡cómo no!, cañones, lanzas, ballestas, pólvora, escopetas y otras armas...

Todos los hombres que se embarcaron repartidos en esas naves componían la que se conoció como la Armada de las Especería, ruta de las especies controlada por Portugal, cuyos navegantes, bordeando la costa del continente africano durante varias décadas a lo largo del siglo XV, habían logrado, con tesón y esfuerzo, abrir una nueva ruta hasta donde se encontraban esas añoradas especias, cuyo comercio había estado controlado y casi monopolizado por los venecianos, quienes, a través del mar Rojo, habían establecido sus redes comerciales con los musulmanes y llegado hasta la Especiería.

     
Magallanes contaba con algunos datos y su plan era alcanzar las codiciadas especias. Para ello cuenta con algunos datos geográficos privilegiados. Sabía que la tierra era redonda, pero, igual que le ocurrió a Colón, se equivocaba en sus dimensiones, que eran mucho mayores de lo que imaginaba. Sabía que Vasco Núñez de Balboa acababa de divisar un nuevo mar al otro lado de Panamá, el llamado Mar del Sur. Su planteamiento era: si detrás de las nuevas tierras encontradas hay mar, detrás de ese mar están las Islas Molucas; y así fue, pero no contó con que no se trataba de un mar pequeño sino un inmenso océano de dimensiones entonces inimaginables. Los cartógrafos pensaban que la bahía del Río de la Plata era el estrecho que enlazaba el Atlántico con el Pacífico. Magallanes, basándose en ese dato falso, lo vio claro: 'A la altura de la bahía del Río de la Plata encontraré el paso al Mar del Sur'. Y lo encontró, pero su situación estaba bastante más al sur.


'El Atlántico ruje embravecido y la tripulación se aferra a la fe'

Antes de partir, Magallanes dejó claro unas reglas: cómo tenían que comunicarse en medio del mar mediante señales de luces, como tenían que fondear... y cómo debían comportarse. Esto último no le sirvió de mucho porque sufriría más de un amotinamiento durante el viaje, que comenzó el 10 de agosto de 1519... Y ya cruzando Canarias, el 3 de octubre, la escuadra que ya ha puesto rumbo al Sur, pasa por las islas de Cabo Verde y, a partir de ahí, Magallanes ordena virar y poner rumbo hacia Brasil. Y a partir de ese momento, el tiempo empeora y el fuerte viento les obliga a navegar con los mástiles desnudos. Momentos muy duro: el mar ruge embravecido y los hombres necesitan aferrarse a la fe... Corre el mes de noviembre y la expedición avanza muy poco.

Después de dos meses de difícil travesía por el Atlántico, la flota alcanza Brasil, donde Magallanes no permitió que la tripulación bajara porque, según el Tratado de Tordesillas, era zona portuguesa. Dos semanas más tarde y agotados ya por la intensidad del viaje, terminan pisando tierra: llegan a la bahía de Guanabara (Río de Janeiro), y encuentra unos indígenas muy amables y una naturaleza exuberante y espléndida. Y allí probaron por primera vez sabores nuevos como la piña, la patata, el maíz y la caña de azúcar, y conocieron loros, y dos árboles: el palo de rosa y la jacaranda, árbol tropical de hojas caducas... Soñando con encontrar nuevos paraísos, zarparon el 27 de diciembre de 1519.

En los primeros días de 1520 la costa comenzó a girar hacia el Oeste. Magallanes sabía que estaban entrando en el ansiado estrecho que comunicaría los dos continentes. Pero al comprobar que la costa volvía a girar al Este tuvo un mal presentimiento: se había equivocado. Ese no era el paso sino un profundo golfo, el Rio de la Plata... y no tenía salida al mar. No obstante, el navegante portugués pensó que no debía estar muy lejos de su propósito y que sólo tenía que bajar un poco más al Sur para encontrar el tan deseado estrecho. Pero después de días y días explorando tuvo que aceptar una humillación: no había interpretado bien los mapas. La tripulación empezaba a inquietarse, los planes se truncaban y comenzaba (día 6 de febrero 1520) la verdadera aventura hacia lo desconocido. Era la primera vez que unas naves europeas se adentraban desde allí hacia el Sur... Pigafetta, en sus crónicas, nos describe, una costa poblada de leones marinos y de un animal que nunca había visto: una oca negra con pico de cuervo... que no es otra cosa que un pingüino. Y en la oscuridad de la noche, llegaban desde tierra las luces de las hogueras que encendían los indígenas...

El día 31 de marzo, azotados por el frío de la Patagonia y por un camino que cada vez se hacía más tortuoso, Magallanes decide invernar en un golfo resguardado al que llaman Puerto de San Julián, con la intención de permanecer seis meses. Y allí se produce una rebelión: uno de los hechos más dramáticos de toda la expedición... Tres de los cuatro capitanes de los navíos, a excepción de la nao San Antonio, se amotinan contra Magallanes. Las condiciones eran extremas y pensaban que la expedición estaba resultando un fracaso. El resultado fue terrible: el capitán de la Victoria es apuñalado, el de la San Antonio se rinde y posteriormente lo hace el de la Concepción. Pese a esa decisión y como castigo ejemplar, estos dos capitanes insurrectos fueron descuartizados, y algunos participantes abandonados en una isla. De ellos no volvería a saberse nada más.

'Patagones: hombres de pies grandes y altura gigantesca'

Durante aquel invierno, Pigafetta subraya en su diario el encuentro con los indígenas a los que describe como 'hombres de una altura gigantesca', a los que llamaron patagones por el gran tamaño de sus pies. Y por ello, a esta zona se la llama Patagonia... Y ya en el mes de mayo, Magallanes decide seguir navegando hacia el sur. Envía por delante a la nao Santiago, pero encalla por una tempestad. Sus hombres se resguardan en una isla mientras dos consiguen alcanzar el Puerto de San Julián para pedir socorro. A los tripulantes se les consiguió rescatar, pero la nave se quedó allí para siempre. Y la flota, finalmente, zarpa el 24 de agosto del Puerto de San Julián con las cuatro naves que quedaban, dejando atrás una durísima etapa.

 

Estrecho de Magallanes, ruta rodeada de pequeñas islas.


A finales de octubre llegan a una amplia bahía llena de canales y laberintos que llaman Bahía de Todos los Santos. Se envían dos naves que se adentran a reconocer la zona. Durante tres días no se tienen noticias y es al cuarto día cuando ven llegar a las dos naves con los pabellones (banderas) al viento. Han encontrado un paso..., el paso natural de mayor importancia entre dos mares: Atlántico y Pacífico, y al que se le dio el nombre de Estrecho de Magallanes. Su situación exacta es: en el extremo sur de Sudamérica, zona rodeada de islas.

Es entonces, cuando el piloto de la San Antonio, Esteban Gómez, considera que deben regresar a España para dar cuenta de descubrimiento del paso y que sean otras las flotas que vuelvan después a continuar la ruta, y es lo que hace: sin dar cuenta a Magallanes. Regresa en un viaje que duró seis meses. Y durante mucho tiempo se les tuvo cono los únicos supervivientes de la expedición que en su camino de vuelta a España, Esteban Gómez y sus hombres descubren Las Malvinas, archipiélago del Atlántico Sur... Mientras tanto, Magallanes sigue adelante adentrándose en el estrecho que en su tramo final que resultó ser un lugar de una flora extraordinaria. Y por las noches veían también las hogueras de los indígenas, y por ello se puso a esta zona el nombre de Tierra de Fuego.

 Océano bautizado como 'Pacífico' por Magallanes: XI-1520 a III-1521

Nunca se supo cómo dieron aquellos hombres con la salida del estrecho navegando por esos pasos tortuosos. El 27 de noviembre, veintiséis días después de empezar a cruzar el estrecho, la expedición, convertida ya en un grupo de tan sólo tres naves, se encontraba en mar abierto. Magallanes, hasta tres semanas después, no acertó a comprender que había descubierto un océano al que puso por nombre el Pacífico debido al buen tiempo y las aguas tranquilas. Esto explica por qué el 8 de diciembre tuvieron a la vista Chile y no quisieron tocar tierra en esta zona que quedaría sin ser explorada hasta treinta años más tarde.
 
La expedición decide adentrarse en el océano, sin saber lo que le iba a costar el no haber tomado provisiones en la mayor extensión de agua del planeta. Y es que Magallanes, al igual que Colón, se equivocó pensando que la Tierra era mucho más pequeña y por eso tuvieron serios problemas al avistamiento de Tierra.

Las pequeñas islas con las que se encontraban eran atolones sin encallar, como la que ellos denominaron isla de Puka Puka (atolón de la Polinesia), e Isla de los Tiburones. Ante la situación, el primer enemigo que les acecha es el hambre, pero también el calor, la soledad y la rutina del día a día en ese mar inmenso por el que navegan. La comida consistía en cuero remojado en agua salada y ratas. Y si la dieta fue horrible, peor fue el escorbuto, una enfermedad que hincha las encías. En esos días mueren veinte hombres y cuarenta agonizan. Es tiempo de hambre, dolor, muertes, rutina y mar, muchísimo mar...

En aquella ¡tierra! sin ley Magallanes encuentra la muerte

Después de tres meses de invierno sin avistar ni una sola isla, el 6 de marzo de 1521 los vigías al fin gritaron: ¡Tierra! Habían encontrado una isla repleta de palmeras y bananeros, pero el recibimiento no fue bueno y empeoró porque, explica Pigafetta, 'estos pueblos no conocían ley alguna y andan desnudos'. Esos nativos, subieron a las naves a robar todos los pertrechos que encontraron a su paso: cuerdas, vajillas, armas y hasta una chalupa, barcaza considerada de 'propiedad real'. Por todo ello, esta tierra fue bautizada por la tripulación como la Isla de los Ladrones, aunque en realidad se trata de Guam y que forma parte del archipiélago de Las Marianas. Lo mejor para la expedición fue el hecho de haber conseguido carne y fruta.

 

Magallanes muere en un enfrentamiento contra una tribu salvaje.


Tras recorrer varias islas solitarias, de poniente, llegan ante un grupo de unas mil situadas a muy poca distancia. Las llamaron Filipinas en honor al entonces príncipe y futuro rey de España: Felipe II. Y fueron colonia española hasta 1898... La expedición se dio cuenta enseguida, viendo el oro con el que se adornaban los indígenas, que habían descubierto una tierra de enorme riqueza. En Cebú, un poblado de la isla de Mactan, Magallanes entabla una relación cordial con el rey Humabón, y lo hizo ?según escrito conservado en el Archivo de Indias? contraviniendo las ordenes reales, que eran muy claras, y es que el navegante portugués se inmiscuyó en las enemistades de reyezuelos locales, aliándose con unos, exigiendo el sometimiento de otros, y tomando partido en guerras que estorbaban el objetivo principal de la misión que no era otro que llegar a las Molucas'. Uno de estos casos fue cuando Humabón le ofrece planos y mapas de la rica región, pero le pide a cambio que le dé su apoyo en el enfrentamiento que mantiene con el líder de una isla cercana, el cacique Silapulapu.
    
El 27 de abril de 1521, según testimonios que se conservan en el Archivo de Indias, Magallanes, con una escasa tropa de medio centenar de hombres, emprendió una escaramuza sin haber estudiado bien el terreno y subestimando las fuerzas enemigas. Así, se acercó a las costas donde gobernaba Silapulapu y los suyos con intención de someterlos. Pero, cayeron en una emboscada en la que cientos de nativos los esperaban escondidos en trincheras. Y cuando el grupo de Magallanes pisó tierra fueron atacados por nubes de flechas y jabalinas.

Tras una hora de lucha se produce un inesperado final: una flecha envenenada atraviesa la pierna de Magallanes y otra la garganta, dos zonas en los que no le cubría la coraza, y muere enseguida. Sus hombres ni siquiera tienen la posibilidad de recoger su cadáver, y se ven obligados a alejarse, llevándose para siempre en la retina la imagen de una horda de indígenas masacrando el cuerpo del capitán de la expedición. En aquella isla lejana quedaba para siempre el sueño del portugués de alcanzar la joya de las Especias, e incluso de dar la Primera Vuelta al Mundo. Con la muerte del navegante y explorador portugués, independientemente de su carácter y conocimiento, creo personalmente que se incendiaba o se perdía, y más en aquellos tiempos, una auténtica enciclopedia marítima por sus investigaciones, conocimientos y disciplina...

Concluida la Vuelta al Mundo, dentro del proceso judicial abierto al reclamar su familia la herencia del navegante portugués, declara como principal testigo el marino griego Nicolás de Nauplia, con el que Magallanes tenía una especial relación y fue uno de los 18 que completó la primera vuelta al mundo, ya bajo el mando de Juan Sebastián Elcano. El marino griego estaba junto al dirigente portugués en el combate que le costó la vida y declaró: 'E lo vido matar de saetadas e de una lançada que le dieron por la garganta, e questa es la verdad'.

Volviendo al relato de la expedición, las desgracias no acabaron con la muerte del capitán. Tras ella, el rey Humabón supuso que era posible una venganza y creyó que los marineros estaban planeando traicionarle. Para evitarlo, puso en pie un plan con el que embaucó a los navegantes. El día 1 de mayo (de 1921) invitó a 27 oficiales a un banquete. Los expedicionarios acudieron sin saber que se trataba de una emboscada en la que el rey indígena los mató a todos.

Solo dos naves, Elcano elegido para la Victoria

La expedición está en un momento crítico. Todo cuanto ocurrió en aquella escala supuso un durísimo golpe para la expedición, y fue necesario recomponer el mando de la escuadra, lo que ocurrió seis meses después tras muchas vicisitudes... En unos días, el número de hombres había sido diezmado. Eso obligaba a tomar una decisión urgente, no quedaba otra posibilidad que deshacerse de una de las naves, ya que no sumaban hombres suficientes para manejar tres barcos. Por ello, deciden incendiar la nao Concepción para que no pueda ser utilizada por los habitantes de la isla, y siguen el viaje en dos naves: la Trinidad y la Victoria, con dos capitanes elegios al parecer por votación libre: Gonzalo Gómez y Juan Sebastián Elcano.

Atrás dejan Filipinas, donde perdieron un barco y mucha tripulación, en una etapa, definida por la 'Guía didáctica del Viaje' como amarga, 'tan amarga como el naranjo que allí descubrieron y que hoy puebla nuestro mundo' (...) Gonzalo Gómez de Espinosa (de Espinosa de los Monteros, Burgos) y Juan Sebastián Elcano (de Getaria) ponen ya rumbo a las Molucas... Nosotros, en el próximo número de Kazetariak, seguiremos el mismo rumbo, en una segunda parte del artículo... Las islas de los tesoros culinarios de aquel entonces nos esperan...





José Manuel Alonso