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ALBISTEAK //

Enfermos imaginarios


Sin duda, las generaciones de hoy están informadas mejor que las anteriores en lo que a salud se refiere. Hay casos de personas especialmente predispuestas a auto diagnosticarse, alimentando los más negros presagios cada vez que descubren una pequeña mancha en la piel o sufren un dolor de cabeza.


La hipocondría tiene muchas caras. Nada les resulta tranquilizador: cuando el médico quita importancia a sus preocupaciones, le consideran un ignorante o incapacitado; cuando descarta una posibilidad, cargan las tintas en otra dolencia aun más grave que la anterior. Pero hay otra clase de enfermo imaginario que actúa de otra manera.

Es tan grande su temor a estar atacado por un mal terrible, y tan convencido esta de sufrirlo que, paradójicamente, rechaza la asistencia médica y se niega a acudir a la consulta de un especialista que pueda afirmar o desmentir sus impresiones. Su miedo al diagnostico es más poderoso que el propio miedo a la enfermedad. Por su cuenta va a paginas de medicina de internet, se auto medica o recurre a los servicios  de sanadores o videntes. El supuesto enfermo se ha instalado en una convicción firme de la  enfermedad; cree saber de ella más que cualquier médico; piensa que probablemente el especialista no se va a ocupar de él o, al revés, que, al confirmarle el hecho precipitara los acontecimientos y lo mandara a la tumba antes de tiempo.

Si efectivamente se padece una enfermedad, el retraso en la aplicación del tratamiento puede llevar a  consecuencias irreparables. Si por el contrario, nuestros miedos son infundados, la consulta al médico acabara con el sufrimiento.

El origen de estas actitudes están al parecer, en la abundancia de información que circula por todas partes acerca de la salud. Si no conociéramos tantas cosas sobre las enfermedades, síntomas, prevenciones y remedios, no caeríamos en la tentación de ser nuestros propios médicos e iríamos a buscar la respuesta donde se encuentra realmente.

Mi amigo médico me añadió: ' Según Confucio cuatro cosas es necesario extinguir en su principio: las deudas, el fuego, los enemigos y la enfermedad '.

Gracias, doctor.



Montxo Urraburu