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ALBISTEAK //

Amistad y sinceridad


La amistad y la sinceridad suelen andar de la mano. De los amigos esperamos que nos hagan ver los errores que cometemos  y que nos pasan inadvertidos, que nos alertan de nuestros excesos. La lealtad no se sustenta en el engaño, sino en la franqueza. Pero hay sinceridades que hieren. No es fácil acertar. Nunca sabemos a ciencia cierta qué es lo que nuestros amigos esperan de nosotros ni que esperamos nosotros de ellos. No todos los amigos saben mantener ese equilibrio. Por un lado está el piadoso que, con tal de no disgustar, se guarda para sí informaciones incomodas que, sin embargo, convendría darlas a conocer al interesado para que este estuviera precavido ante  un problema que le incumbe . Y, en el lado opuesto están los mensajeros diligentes que corren a contar al amigo algo que le contrariara, sea por una opinión negativa por parte de una tercera persona, sea por un chisme que lo deja en mal lugar, sea por una injuria propagada a sus espaldas.

Detrás del  '¿sabes lo que dicen de ti?' suele ocultarse, sin embargo, otro móvil menos noble. Es la satisfacción de desatar una tormenta sin que nadie pueda acusarnos de haberla causado. 'Prefiero decírtelo yo antes  de que te enteres de otra forma', añade, como dando a entender que el cauce del comentario amistoso mitiga el perjuicio del mensaje dañino. 'No te lo tomes a pecho', es su consejo final, 'no merece la pena viniendo de quien viene'. Después de abrir la herida se presenta como el enfermero que dispone de la cura y llega para aplicarla.

El que habla de los defectos de los demás, con los demás hablara de los tuyos'. Para muchas personas, el placer de meter cizaña es con creces superior al de prestarse a los seres y ayudarlos en sus dificultades. Porque si de verdad quisiera ayudar a su amigo, quizá antes de apresurarse a informarle de la calumnia  de los otros deberían haber salido frente a estos en defensa del perjudicado y de su buen nombre, convenciéndoles de su error, obligándoles a rectificar, ejerciendo, en fin, de auténticos amigos allá donde la amistad se pone a prueba.


Montxo Urraburu